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lunes, 27 de marzo de 2017

Alemanes del Volga: Un pueblo que siempre luchó por tener una vida digna y en paz, un lugar dónde poder trabajar y, con orgullo, ofrecer el pan de cada día a sus hijos

Un pueblo luchando por tener una vida digna y en paz, un lugar dónde poder trabajar y, con orgullo, ofrecer el pan de cada día a sus hijos. Con la mayor sencillez y humildad pero con el amor más grande y puro. Educando y enseñando desde pequeños el valor del trabajo y del sacrificio. De llevar con orgullo un apellido y estar libre de toda mancha de deshonestidad. Sabían disfrutar de la vida a pesar de los sinsabores. Vivir la vida era celebrar la familia reunida, danzar al ritmo de las polcas, cantar y agradecer por lo que se tenía, aunque fuera poco. Escuchar el sonido del silencio, el viento en el rostro, llevar cayos en las curtidas manos signos del sacrificio. No importaba cuánto se ganaba sino cómo. No importaba qué se comía sino con quién se compartía. No importaban los lujos y ostentar sino tener cerca a los seres queridos, a la familia. Porque las alegrías eran muy pocas pero bien sentidas. Porque el valor lo tenían las personas no los objetos materiales. Porque nuestros antepasados sí sabían diferenciar lo importante de lo que no lo era. Ellos sí sabían porque las adversidades los hicieron sabios. La vida les mostró los verdaderos valores y ellos lo aprendieron y lo transmitieron. Algunos dirán que fueron muy estrictos, fríos, poco demostrativos, pero yo, hoy, digo que me heredaron lo mejor que tenían, una herencia que con el transcurrir del tiempo se cotiza mejor: la integridad como persona. Por eso hoy puedo decir con orgullo que mi infancia y mi niñez fue muy humilde pero crecí rodeado de una fortuna invaluable; la educación de papá y mamá.
(Encontrará más de estas historias, junto con vivencias, anécdotas, tradiciones, costumbres y fotografías antiguas, en el libro “Lo que el tiempo se llevó de los alemanes del Volga”, que se puede adquirir por correo, comunicándose a juliomelchior@hotmail.com)

1 comentario:

  1. Comparto absolutamente. No solamente tu experiencia, sinó, además, tus propias conclusiones. Gracias.

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