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sábado, 29 de noviembre de 2014

Presentación de una obra teatral (de Moliere), en el dialecto de los alemanes del Volga


Domingo 14 a las 20 hs. en el Teatro Cervantes. $50 la entrada a beneficio del Centro de Día.

El próximo domingo 14 de diciembre se anuncia la estelar presentación del grupo Trikonie, bajo la dirección del Profesor Oscar Rekovski y gran elenco, con el clásico de Moliere “El Tartufo”, en una adaptación especial en alemán antiguo en el Teatro Cervantes a las 20 hs.
Será a beneficio del Centro de Día, con entradas en venta a $50 en Los Tres Ases de Mabel Martellini en calle Brandsen, Carnicería Las Dos B de la familia Bazán en la Avenida Conturbi, Peluquería de Graciela Schneider en calle Brandsen y Brown, llamando al 423832 o ante miembros de la Comisión Directiva del Centro de Día.
La obra se presentó con gran éxito en los Pueblos Alemanes y es la primera vez que llega a la ciudad de Coronel Suárez, a la sala del Teatro Cervantes. Domingo 14 a las 20 hs.

jueves, 27 de noviembre de 2014

El cantar del abuelo alemán del Volga

Las calles eran de tierra: polvo en verano y barro en invierno.
Las casas de adobe: frescas en el estío y cálidas durante las noches frías.
Las gentes eran buenas: honestas en el trabajo y solidarias en el pan.
Las manos vacías de riquezas pero llenas de generosidad.

Los campos eran amarillos: mar de trigales en la vastedad pampeana.
Daban granos por doquiera: semillas que se trocaban en harina.
Harina que se hacía pan.
Pan que se volvía hostia.
Hostia que se transformaba en el cuerpo de Cristo.

Por Julio César Melchior

El inmigrante alemán del Volga

El inmigrante va por caminos inexplorados, hacia el horizonte, hacia el mañana, donde brilla el sol y el futuro es un sueño hecho realidad. Los zapatos gastados de tanto andar. Polvo en el cuerpo y sudor en el alma. Pero no deja de caminar. Su fe es indestructible. Lleva en una mano la pala y en la otra la cruz. Con la una abre surcos y con la otra se entrega a Dios. Nada lo detiene. Ni los infortunios. Ni las sequías. Ni la soledad. Ni la profunda nostalgia que lleva clavada en el corazón como un puñal. Esa nostalgia que siempre será una herida abierta, una añoranza que no cicatrizará jamás. Ni aun en la noche más feliz. Ni aun en la mesa familiar. Ni aun en las largas jornadas de su vejez, rodeado de bienestar, hijos, nietos y bisnietos.
Siempre habrá un lugar para las lágrimas no lloradas en la juventud. Para las lágrimas no vertidas en las tumbas de sus padres que permanecen en la aldea natal, esperando su regreso.

Éramos realmente felices con muy pocas cosas materiales y usando mucho la imaginación

Por Carlos Polak
Tornquist

La mente humana es algo realmente asombroso, siempre trabajando: ordenando lo actual, previendo el futuro inmediato y recordando épocas y circunstancias vividas.
Un viejo dicho sostiene: "Todo tiempo pasado fue mejor". Debo decir que discrepo totalmente con esta opinión ya que sería como afirmar que "cada vez estamos peor" y tampoco creo que sea cierto.
La historia es eso que pasa mientras hacemos otra cosa, dijera alguien y es por eso que está presente siempre en nosotros, nos guste o no.
Mediados de la década de 1960, en un conocido pueblo del sur de la provincia de Buenos Aires. La gran mayoría de las calles eran de tierra. Esto motivaba la continua reparación por parte del municipio con aquellas maquinas motoniveladoras que para nosotros, los niños de esa época, eran algo fantástico. Eran llamadas por su marca, Champion, pero en el pueblo la llamábamos " champia", y era casi una fiesta cuando la veíamos avanzar de un extremo a otro del pueblo con ese ruido tan característico emparejando la calle con una gran cuchilla que desparramaba tierra para ambos lados, dejando la arteria parejita y prolija a la vez que cortaba perfectamente los cordones de tierra de las veredas.
Apenas terminaba su tarea los chicos del barrio aprovechábamos esa tierra y esa calle tan pareja, para sacar nuestros pequeños camioncitos para transportar la tierra y construíamos caminos para nuestros autitos. Todos estos vehículos eran de plástico y la única tecnología la tenían los camioncitos, con una pequeña manija de alambre, para descargar la tierra de la caja volcadora.
Éramos realmente felices con muy pocas cosas materiales y usando mucho la imaginación.
Tenemos en la actualidad muchísimas cosas materiales que son buenas y está bien usarlas y disponer de ellas; pero por favor: no dejemos de utilizar la mente desde la imaginación y la creatividad. Son cosas realmente mágicas, como la radio que permite contemplar sin ver y sentir sin tener.

sábado, 22 de noviembre de 2014

El origen de los apellidos alemanes

Fuente: Jorgelina Fischer

El estudio etimológico de los apellidos alemanes se inició a finales de la Edad Media. La mayor parte de los apellidos alemanes se generaron a partir de apodos. Se clasifican en cuatro grupos, con base en el origen del apodo: uno o más nombres de pila, designaciones de oficios, atributos físicos y referencias geográficas (incluso las referencias al nombre de alguna construcción). Además, muchos apellidos describen alguna característica específica en el dialecto correspondiente a la zona en la que se originaron.
Con frecuencia, los nombres de pila se convirtieron en apellidos cuando se identificaba a algunas personas a través del nombre de su padre, es decir, con el patronímico. Por ejemplo, el apellido Ahrend
se convirtió, con el tiempo, en Ahrends, al añadirle la terminación -s correspondiente al caso genitivo del alemán (en alemán, la frase Ahrends Sohn equivale en español a "el hijo de Ahrend").
Ejemplos de apellidos: Ahrends, Burkhard, Wulff, Friedrich, Benz. Dado que muchos de los primeros registros urbanos se escribieron en latín, era frecuente que se usara el plural genitivo -i como, por ejemplo, en Jakobi o en Alberti o (escrito con -y) en Mendelssohn Bartholdy.
Las designaciones de oficios son la forma más común de formación de apellidos. Cualquiera que tuviese una ocupación poco usual terminaría por ser identificado con ella. Ejemplos: Schmidt (herrero), Müller (molinero), Meier (administrador de una granja; emparentado con Mayor y Meyer), Schulze (corregidor), Fischer (pescador), Schneider (sastre), Maurer (masón, albañil), Bauer (granjero), Metzger o Fleischer (carnicero), Töpfer o Toepfer (alfarero).
Nombres de características físicas fueron adoptados como apellidos en casos como Kraus (pelo enrulado), Schwarzkopf (cabeza negra), Klein (apodo, pequeño), Groß (grande).
Nombres geográficos de los que se derivaron apellidos gentilicios, como Kissinger (de Kissingen), Schwarzenegger (de Schwarzenegg), Busch (bosquecillo), Bayer (de Baviera, en alemán Bayern). Böhm indica que la familia proviene de la región checa de Bohemia.
Un caso particular es el de los apellidos derivados de nombres de lugares o edificios. Antes de la asignación de nombres y numeración a las calles, e incluso mucho después, muchos edificios importantes, tales como posadas, molinos y granjas, tenían nombre. Generalmente eran más conocidos por éste que por la gente que vivía en ellos; los habitantes recibían su apellido del nombre del edificio o zona. Podía estar combinado con una profesión: Rosenbauer (granjero de rosas, por una granja llamada 'la rosa'); Kindlmüller (niño-molinero, de un molino llamado 'el niño de Navidad', 'el hijo pródigo' o 'el hijo [niño] del rey'). También se usaba el nombre tal cual: Bär (oso); Engels (de Engel, ángel).
La inmigración, fomentada a menudo por las autoridades locales, aportó también apellidos foráneos a las regiones de habla alemana. Según cual fuere la historia regional o las condiciones geográficas y económicas reinantes en las diversas épocas, numerosos apellidos tienen un origen francés, holandés, italiano, húngaro o eslavo (p.ej. polaco). En ocasiones han perdurado con su forma original, en otras la ortografía se ha adaptado al alemán (la terminación eslava ic se ha convertido en alemán en -itz o -itsch, pronúnciese "ich"). Con el correr del tiempo, la ortografía se ha modificado frecuentemente para reflejar la pronunciación efectiva en alemán (Sloothaak, del holandés Sloothaag). Sin embargo, en algunos casos, como el de los Hugonotes franceses que emigraron a Prusia, se conservó la ortografía de sus apellidos pero con la pronunciación natural de los nativos alemanes al leerlo: Marquard se pronuncia marcar en francés, pero luego pasó a pronunciarse Markuart como si se tratara de un nombre alemán.
La preposición von ("de") fue utilizada para distinguir la nobleza; por ejemplo, si alguien fue Barón de la villa de Veltheim, su familia será von Veltheim. En tiempos modernos, la gente perteneciente a la nobleza agrega 'von' a su nombre. Por ejemplo, Johann Wolfgang Goethe, su nombre sería Johann Wolfgang von Goethe. Esta práctica termina con la abolición de la nobleza en Alemania y Austria en 1919. En algunas zonas de Suiza, von es usado en nombres geográficos y no nobles, p.ej. von Däniken (del pueblo de Däniken). Lo mismo es válido en los Países Bajos y Flandes, donde se habla flamenco (un idioma muy similar al alemán) y donde este tipo de apellido era muy común. Muchos nombres de ciudades terminaron dando lugar a apellidos flamencos (Van Gogh, Van Keulen, Van Gulik, Van Bon, etc.), pero no así a alemanes.
Los judíos germanoparlantes no adoptaron apellidos hasta los siglos XVIII y XIX. Algunos pudieron escogerlos ellos mismos, creando apellidos con dos nombres que sonaran bien. Ejemplos: Goldblum (flor dorada), Rosenthal (valle de rosas), Rothschild (escudo rojo), Schwarzschild (escudo negro), Silberschatz (tesoro de plata), Stein (piedra). En otros casos la administración les asignaba apellidos a discreción de los funcionarios, que a veces resultaban denigrantes. Algunos adoptaron apellidos alemanes tradicionales para no llamar la atención, como los conocidos Meyer o Löwe, que podría referirse tanto a la palabra alemana 'Löwe' (león) como a la tribu judía de Leví. La terminación alemana -mann debería distinguirse del sufijo judío -man, pero como es lógico esto no puede generalizarse.
En cuanto a los apellidos originariamente locales, son numerosos los que presentan características de dialectos locales, tal es el caso de las terminaciones corrientes de los diminutivos en el sur de Alemania, Austria y Suiza, como -l -el, '-erl, -le o -li como en Kleibl, Schäuble o Nägeli (de 'Nagel', uña, clavo).
Muchos nombres de familias no poseen una conexión obvia con una comunidad, ocupación o estadio de vida. Uno de ellos es Geier, que se refiere a un ave, a una ciudad o a una historia oral de origen campesino que refiere a un mito - que los bebés humanos fueron robados de un pueblo por aves gigantes que devolvieron a sus captivos una vez que los pueblerinos atacaron y destruyeron sus nidos.

Wickel Nudel (Wickel Klees) con estofado

Por Jorgelina Fischer

Esta receta es del libro La gastronomía de los Alemanes del Volga, del escritor Julio César Melchior. Una recopilación de las recetas de los descendientes de alemanes que viven actualmente en Argentina. Espero les gusté. Es una comida deliciosa, súper completa. Los rollitos son simplemente geniales. Se cocinan con el vapor del estofado, lo que les otorga una textura suave y esponjosa. El estofado complementa estupendamente este plato con un sabor único.

Ingredientes para la masa:
(para 4/5 personas)
1/2 kg de harina
2 cucharadas de levadura (yo usé Levadura Royal)
1 pizca de sal
1 huevo
Leche

Preparación de la masa:
Colocar en un bol la harina, la sal, el huevo y la levadura. Ayudarnos con la leche para unir la masa. Amasar todo hasta que quede un bollo blando.
Dejar reposar por 15 minutos. Estirar con un palote de cocina, que quede de un cm de ancho aproximadamente, espolvorear con harina, y untar con aceite, enrollar y cortar trozos de 4 o 5 cm aproximadamente.
Colocar los rollitos sobre un estofado de carne y verduras que no sea muy líquido ya que la masa se tiene que cocinar al vapor. Si el estofado es muy líquido retirar un poco del mismo, colocar los rollitos y tapar. Se cocina sin quitar la tapa por 20 minutos a fuego muy bajo.
Se sirven acompañados del estofado.
Para el estofado de verduras y carne.

Ingredientes del estofado:
(para acompañar los Wickel Nudel)
500 gramos de carne de ternera en cubos
4 dientes de ajo
1 cebolla grande
Pimientos de los tres colores
2 zanahorias chicas
3 patatas medianas

(Esta receta y muchas más, se pueden encontrar en el libro "La gastronomía de los alemanes del Volga", del escritor Julio César Melchior. Se adquiere por correo mediante el sistema de contra reembolso: Ud. hace el pedido y recién paga cuando lo tiene en sus manos. Para ello comunicarse a juliomelchior@hotmail.com.).

Una obra muy importante y necesaria para la grey católica de Pueblo Santa Trinidad


Empezó el recambio de techos en la Parroquia de Pueblo Santa Trinidad.

Finalmente en estos días comenzó una obra de mantenimiento que era muy importante que se llevara a cabo, y necesaria también, ya que había varias filtraciones: el recambio total de los techos de la Iglesia de Pueblo Santa Trinidad.
Hay una Comisión, presidida por Carlos Weingardt e integrada por un grupo de firmes colaboradores, que hace ya más de un año comenzaron un firme trabajo de recuperación de este edificio que estaba bastante afectado por los años transcurridos.
Con firmeza, con mucha convicción y sin cejar en cada uno de los objetivos que prolijamente se ha dispuesto esta Comisión se han venido recaudando fondos, haciendo diferentes campañas y propuestas para darle participación a toda la comunidad, e invirtiendo cada uno de los dineros recaudados en obras de remodelación y mantenimiento.
El recambio de los techos es una de las partes más costosas de esos trabajos, lo que ha comenzado en estos días, pudiéndose observar los cambios de las chapas que ya se hicieron a la altura del Altar.

El Centro Comunitario “Espíritu Santo” de Pueblo Santa Trinidad conmemoró sus 16 años


Santa Misa en acción de gracias oficiada por el Padre Antonio Vedellini. A su término agasajo a colaboradores por parte de la institución.
 
El jueves por la noche se llevó a cabo un pequeño acto conmemorativo por el decimosexto aniversario que acaba de cumplir el Centro Comunitario “Espíritu Santo” del Pueblo Santa Trinidad, que fuera fundado por el Padre Carlos Amuchástegui en plena crisis desatada antes de 1998 y que se prolongó durante varios años.
Funcionó inicialmente como un comedor para satisfacer la demanda existente en la primera Colonia Alemana, en el Barrio Los Manantiales, con el derrumbe que significó el cierre de Gatic y todas las consecuencias sociales de aquella época.
Tras el comedor llegó un Centro Comunitario, donde la institución incorporó otras acciones de promoción a la comunidad, incluyendo estudios, microemprendimientos y actividades recreativas, sobre todo en épocas veraniegas.
Todo eso se logró con el aporte invalorable de la comunidad, se tejió una red solidaria y casi anónima que fue aportando para el crecimiento edilicio, con las comodidades adecuadas, hasta llegar a estos días donde sigue cumpliendo un rol social trascendente, todo bajo la coordinación de Norma Gaab y sus colaboradoras que hacen posible el despliegue de toda la comunidad.
Es por ello que el jueves por la noche se reunieron colaboradores y benefactores en un brindis por estos 16 años y en agradecimiento por el constante respaldo de la población.
Compartieron la Misa en acción de gracias Daniel Abot, quien desde los inicios de la entidad fue un incondicional colaborador, junto a Laura Sambrano, quien por aquel entonces era la Directora de Acción Social de la Municipalidad.
Estuvo presente Alfredo Crunger, en nombre de la Municipalidad de Coronel Suárez, las Hermanas Liliana y Victoria del Hogar La Providencia, quienes asistieron al Padre Antonio en el oficio religioso, donde también se observó la presencia del Coro Parroquial, que le agregó solemnidad a la misa que se ofició en la Capilla y donde el Sacerdote pidió por el descanso eterno del Padre Montero, recientemente fallecido en Bahía Blanca. Habló de los valores, la necesidad de seguir a Cristo y ser fieles a sus principios y legado imprescindible que nos ha dejado como rumbo a seguir en familia.
Norma Gaab agradeció a todos los colaboradores, destacó la presencia de Daniel Abot y de todos quienes suman su esfuerzo en pos del cumplimiento de una misión social muy importante en Pueblo Santa Trinidad.
Siempre funcionaron grupos solidarios que contribuyen y se organizan para que no falten los insumos para el día sábado, que es cuando concurren masivamente los chicos al comedor, voluntarios en definitiva, mas el aporte de la Delegación Municipal y en consecuencia de la Municipalidad, pero básicamente ha sido siempre el espíritu de la mano tendida generosamente de vecinos de diferentes sectores de nuestra ciudad que siempre han contribuido.
Norma desde el primer día, cuando las necesidades acuciaban junto al Padre Carlitos, con varias colaboradoras, se puso el comedor primero al hombro hasta convertirse en un Centro Comunitario, allí en el acceso del Pueblo Santa Trinidad.

jueves, 20 de noviembre de 2014

Se dictarán clases de alemán


Vendrá una profesora que enseña en el norte argentino. Invitada por la Asociación Germano Argentino y la Asociación Alemanes del Volga, filial Coronel Suárez.

A partir de la semana que viene se comenzarán a tomar las inscripciones finales –hasta ahora había una preinscripción- para este curso que será intensivo, según indicó el Presidente de la Asociación Germano Argentino, Hugo Schwab.
“Se va a dictar del 5 de enero al 5 de marzo todos los días en los Pueblos Alemanes y en Coronel Suárez. El cupo en cada lugar será de 12 a 15 personas. En Coronel Suárez se dictará en el local de la Cámara de Comercio”. 
Informó que “serán clases todos los días y en el término de dos meses los concurrentes saldrán sabiendo hablar y escribir en el idioma alemán Standard”, comentó Hugo Schwab. 
La profesora que lo dictará proviene del Chaco, Celia Sander, quien enseña alemán e inglés en diferentes lugares de Chaco, Formosa y Corrientes. 
“Lo lindo de todo esto es que hay mucha gente interesada, ya hay más de cuarenta personas que manifestaron el interés de tomar estos cursos, entre ellas personas que en marzo tienen previsto viajar a Alemania”.
El idioma que se enseñará es el idioma oficial del país, el que se usa en diarios, que se enseña en las escuelas y que se usa oficialmente. En tanto cada región tiene su dialecto “y cada familia tiene su propio dialecto también”, dijo Schwab.
La inscripción en Santa María será con Claudio Holzmann, la gente de San José que concurra a Fotos Armando, los interesados de Santa Trinidad que se comuniquen con el Delegado Fabián Maier o con José Lindner. Y los interesados de Coronel Suárez que pasen por Rivadavia 114, allí se podrán informar de los diferentes grupos de estudio del idioma que se habrán de armar.
Los organizadores de esta extraordinaria oportunidad de aprender el idioma alemán en Coronel Suárez se comunicaron con integrantes de la Asociación de Alemanes de Pigüé para proponerles también tomar parte de esta iniciativa. 
La respuesta vino no solo de la entidad de aquella ciudad, sino de la Dirección de Cultura, que dispuso el espacio físico para el dictado de las clases e informó que se hará cargo del costo de traslado de la profesora hasta Pigüé, para que la gente de aquella comunidad también aproveche esta oportunidad de aprendizaje.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Los oficios emblemáticos de los alemanes del Volga


Los colonos alemanes del Volga ejercieron una variedad de oficios que los identifican en el libro de historia que reconstruye la inmigración de distintas nacionalidades que hicieron grande a la República Argentina. Actividades que desarrollaron en talleres artesanales desplegando una amplia gama de habilidades y conocimientos técnicos para inventar y fabricar utensilios y enseres necesarios tanto para el desenvolvimiento normal de las tareas de los habitantes de las localidades como las inherentes al campo. Algunas de estas fueron: la herrería, carpintería, talabartería y la zapatería.

El Herrero

Ejercía este oficio una persona generalmente robusta, con brazos musculosos, manos grandes y fuertes. Trabajaba en un ambiente reducido, con paredes de adobe, techos de chapa, con amplias puertas y ventanas sin postigos, donde tenía instalado el taller.
En invierno, aún de madrugada, en la fragua chisporroteaban los carbones encendidos donde se calentaban los hierros que luego se forjaban sobre el yunque.
La mayor actividad la cumplía durante los meses en que los colonos roturaban la tierra y la desmenuzaban para la siembra.
El herrero fabricaba desde una simple argolla para lazos y otro uso, bocados de frenos, herraduras, bisagras, cerrojos, enrejados, enllantadas en ruedas, herrajes en los primeros carros hasta el más complicado implemento –como arados, rastras, etc.- para desarrollar las actividades rurales.

 El Carpintero

Cuando se fundaron las colonias, al carpintero le sobraban conocimientos, pero le faltaban herramientas y materiales para satisfacer las urgentes necesidades en aberturas y muebles que demandaban las nuevas poblaciones. Con materiales que pudo adquirir y otros que aportaron los interesados, procuró, sin embargo, conformar las necesidades más apremiantes.
Posteriormente, al progresar las colonias, y al contar ya con materiales, nuevas herramientas y pinturas, mejoró su taller y comenzó a fabricar muebles de modelos y diseños propios. Creaba además de muebles para cocina, comedor y dormitorios, mesas, bancos, sillas, camas, baúles, roperos; grandes puertas y ventanas con maderas de cedro y marcos de lapacho; y colocaba pisos y cielorrasos de madera pinotea importada.

El talabartero

Ejercía su profesión en un modesto taller, generalmente instalado en un ambiente de su vivienda, rodeado de cueros y herramientas, tales como un filoso cuchillo, un par de leznas, un martillo, una tenaza, un sacabocado, y algunos otros implementos creados por su ingenio para solucionar inconvenientes que surgían de las circunstancias y los pedidos de los clientes.
Fabricaba las llamadas "pecheras rusas", retrancas, tiros, cabezales, bozales, riendas, bastos, cinchas, maneas, etc.

El zapatero

La historia del zapatero transcurrió por diferentes etapas. En sus inicios, trabajó en su humilde vivienda, con herramientas manuales y materiales indispensables para reparaciones de calzado y la fabricación manual de botas, borceguíes y otros calzados rústicos que se utilizaban en las labores de campo. Luego, conjuntamente con el desarrollo de la localidad donde residía, fue progresando, logró instalar una máquina para coser cueros y mejor la calidad de sus trabajos.

viernes, 14 de noviembre de 2014

Dos ejemplares de Hilando Recuerdos de regalo... (Historia de los alemanes del Volga)

Dos ejemplares de Hilando Recuerdos de obsequio con la compra de un libro "Aprender a vivir",  todos del escritor Julio César Melchior. La historia de los alemanes del Volga, sus vivencias, anécdotas, costumbres, tradiciones, fotografías antiguas, relatos  personales de abuelas y abuelos que hicieron historia y nos legaron un tesoro de ejemplos. Todo ésto y mucho más en estas publicaciones que se pueden adquirir comunicándose a juliomelchior@hotmail.com.

lunes, 10 de noviembre de 2014

La obra de la Congregación del Verbo Divino entre los alemanes del Volga

Rev. P. Juan Zielinski,
un sacerdote que dejó
una huella indeleble
en la comunidad de
Pueblo Santa María.
“Los sacerdotes de la Congregación del Verbo Divino, enviados por el Papa León XIII, se hicieron cargo de las parroquias de las colonias alemanas del Volga de la Argentina en 1895. Ellos mantuvieron vigente no sólo la fe en Dios sino también la lengua alemana, al predicar los sermones en este idioma”.

Los Padres del Verbo Divino

“Es curioso observar al escribir o leer la historia de las co­lonias alemanas del Volga, que al igual que la Historia del pue­blo elegido, lleva tan íntimamente mezclados los acontecimien­tos naturales y los sobrenaturales, que su historia civil es una historia religiosa”, sostiene el Padre José Brendel.
Y agrega que “por eso, cuando a través de las colonias establecidas en la Argentina, nos llegan las cró­nicas de fiestas y el alborozado júbilo envuelto en banderas na­cionales, siempre hay un recuerdo para la benemérita acción de los Padres del Verbo Divino, cuyos miembros son enumerados escrupulosamente, y rodeados del nimbo que presta el afecto y el reconocimiento popular, pues forman parte integral de las poblaciones.
“En cuanto se establecieron las primeras colonias, y apenas llegados al país los Padres de la Sociedad, éstos se hicieron encontradizos con aquellas, como un envío providencial.
“No sé qué hay de especial en el alma de los alemanes de Volga que los inclina hacia esos sacerdotes, y qué en ellos que los man­tiene ligados estrechamente al desenvolvimiento y al afecto de las colonias.
“Si bien es cierto que en ocasiones aisladas, han intervenido en la población miembros de otros institutos religiosos, lo real es, que las colonias fueron y son la obra de los Padres del Verbo Divino, como allá en el Volga lo fue­ron de los jesuitas alemanes.
“Los primeros nombres de sacerdotes que cuando niños apren­dimos a venerar a través de la conversación de nuestros pa­dres, fueron los de sus recuerdos; y sin haberlos conocido personalmente, los niños repetían los nombres de aquellos queridos Padres que ahora esca­pan a mi memoria
“La acción de aquellos sacerdotes había penetrado tan honda­mente en el corazón de sus feligreses, que se habían entronizado en su recuerdo, dormían en él, y revivían con él, como un homenaje constante. Y bien se sabe, que cuando alguien ha conseguido apoderarse del alma de esta manera, es porque ha sido paladín de la noble causa, haciendo honor a su nombre de conquistador de almas, que es el lema y la misión suprema del Verbo Divino. Cuando se ha conseguido eso, huelgan los nombres y los lugares, próximos o distantes, y todos los laureles se posan sobre una cabeza: 1a Congregación del Santo Padre Janssen.
“Ellos pasan por el mundo y por nuestras colonias irradiando su luz que es la del Verbo, en la lengua de Goethe y de Schiller. A su lema han jugado los dados de su vida, sin mirar atrás, sin recordar siquiera que habían abandonado a su querida Alemania con sus montañas y llanuras a las que cantara Heine, y a las que quizá nunca volverían a ver, para encontrar humilde sepultura en medio de un pueblo que los comprende y los ama, dejando sobre su huesa un ramillete de flores silvestres, tejido con oraciones en alemán.
“No sólo fueron apóstoles, sino que llenaron todas las exigencias de la vida, como ingenieros, artistas, pintores y arquitectos envolviendo en su sotana también el progreso material de las poblaciones, como lo atestiguan los templos levantados sobre sus p1anos, y bajo su ejecución profesional.
“Pero tampoco quedaron satisfechos con abarcar todas las actividades en favor de los suyos, porque había algo que el funda­dor les había encomendado especialmente, como medio seguro de penetración moderna en el mundo, al indicarles con visión profética el apostolado de la buena prensa, que estoy cierto ha­bría sido el arma preferida de San Pablo, si hubiera vivido en nuestros tiempos. El periodismo en su doble faz: constructiva y represiva.
“De allí, que desde su arribo al país, los Padres del Verbo Di­vino prestaron especial atención a la palabra escrita. Desde la primitiva imprenta que funcionaba en los sótanos de la Casa Ma­dre en la Argentina (Mansilla), hasta los modernos Talleres Gráficos de Rafael Calzada, mantuvieron vivo el lema de su Fundador, a través de numerosas publicaciones en castellano y alemán, bajo el sello de Editorial Guadalupe.
“No pretendo penetrar en lo complejo de esa organización, si­no sólo referirme a su contacto con esta Historia.
“Y puestos en ese terreno, puedo afirmar” –manifiesta el Padre José Brendel-, “que cuanto leían en alemán los colonos alemanes del Volga, provenía íntegramen­te de las Ediciones del Verbo Divino. Ellos supieron conservar y reeditar los viejos y tradicionales devocionarios que tanto ama el pueblo. Desde el primer libro de devoción que regalaban los pa­dres a sus hijos el día de su Primera Comunión (‘Jesús meine Liebe’) en el que se forjaron tantas intimidades entre el alma infantil y Dios, hasta aquellos de grandes letras que leían con fruición las abuelas con sus cansados ojos, todo era la contribución del Verbo Divino a la santificación de las almas.
“La información general del mundo, del país y de otras colo­nias, llegaban en el querido ‘Argentinischer Volksfreund’, su­friendo sus mismos dolores y viviendo sus mismas alegrías.
“Podrá ser verdad, que haya otros lectores de raza germánica que lean el ‘Volksfreund’, pero basta abrirlo, para comprobar que está dirigido a la colectividad de los alemanes del Volga.
“En los tiempos arcaicos de la colonia, llegaba el correo, cuando los caminos estaban bue­nos y no llovía. Largas colas esperaban frente a la estafeta, la hu­milde llegada del carro que traía las bolsas de correspondencia. Muchos esperaban cartas, pero los más, tan sólo el ‘Volksfreund’, al que se llamaba el ‘periódico’ por excelencia y por exclusión de todos los demás: Die Zeitung.
“En el camino, la gente ya comenzaba a leer, y al llegar a la casa, la madre levantaba sus ojos de la labor y preguntaba:
—¿Ha muerto algún conocido?
Y ahí estaba la lista de anuncios de otras colonias...
“El padre abría la página de la política, o de la guerra, termi­nando por la cotización de precios del cereal, para ir a comentar la novedad con algún vecino.
“Los muchachos se solazaban con los chistes de la página hu­morística, y las niñas suspiraban con las novelas por entregas, y con las narraciones, o reían con las ocurrencias festivas del Reimmichel.
“Puede decirse, que dentro de la natural monotonía de la vida conventual de las colonias, la única novedad de la semana la constituía la llegada del ‘Volksfreund’, el que prestaba toda la infor­mación necesaria ... para vivir y para morir cristianamente.
“Hasta los hospedajes en Buenos Aires, cuando la necesidad de alguna enfermedad llevaba a los colonos a la Capital, respondían a los anuncios del periódico, que recomendaba las casas en que se hablaba alemán.
“Otra revista muy estimada por el pueblo, fue ‘Stadt Gottes’, que a bien no estaba editada específicamente para las colonias, sino que poseía un carácter más universal, ampliaba el campo cultural y la curiosidad literaria de los hogares, internándolos a la vez en un mundo nuevo y desconocido; el de las misiones.
“Tengo la certeza, de que muchas vocaciones de misioneros, que hoy actúan eficazmente en los diversos campos misionales de la Sociedad, ya en Nueva Guinea, Filipinas y África, encontraron su primer llamado en las páginas de una ‘Stadt Gottes’. “Puedo argumentar por experiencia” –afirma el Padre José Brendel- “la profunda emoción que me cau­saba su lectura, y cómo me llenaba los sueños con negros y misioneros vestidos de blanco. El niño, abría su corazón asombrado ante un mundo de novela, como el de Julio Verne, en cuyo me­dio estaba el héroe: el Misionero. Y Dios hacía lo demás.
“Por eso, la colonia no duda en llamar a los Padres del Verbo Divino ‘sus padres’ por excelencia, tributándoles su gratitud al mérito”.

Rutas migratorias de los alemanes del Volga

sábado, 8 de noviembre de 2014

Historia de vida de Ana Aurelia Denk (alemana del Volga)

Ordeñé mi primera vaca a los nueve años. Me acuerdo que en invierno se me congelaban los dedos del frío que hacía y las heladas que caían. Lloraba de dolor. Pero papá no me consolaba, ni siquiera me escuchaba. Había que trabajar. Ordeñábamos muchas vacas entre mis hermanos, mi mamá y mi papá, que era dueño de la chacra. Nunca tuvo un peón. Nosotros tuvimos que hacer toda la tarea rural. Ayudábamos a arar, sembrar y cosechar. En la huerta, a regar arrastrando los enormes baldes llenos de agua, más pesados que nosotros. No se le daba valor a la escuela. El trabajo era más importante. Y eso que mi padre era dueño de un pedazo de campo y llegó a ahorrar lo suficiente como para comprarse una casa en la colonia y un coche nuevo. Pero ninguno de mis hermanos, ni yo, tuvimos la oportunidad de estudiar. Ni siquiera terminamos la primaria.
-¡Acá hay que trabajar! El que quiere comer tiene que ganarse la comida –repetía una y otra vez mi papá y eso era una orden. Todos le teníamos miedo, mucho miedo. Hasta mamá temblaba cuando se enojaba y nos gritaba porque habíamos hecho algún trabajo mal.
Mi niñez fue triste. Nunca lo vi contento a mi padre. Siempre rezongaba. Siempre me retaba. Nunca nos permitió jugar. Siempre tenía un trabajo para darnos cuando nos veía libres o descansando. Y jamás nos dijo que lo que hacíamos con tanto sacrificio y esfuerzo estaba bien hecho. Siempre se quejaba y le encontraba un defecto para echárnoslo en cara.
Si nos portábamos mal o cometíamos alguna travesura, cosa rara, por el terror que le teníamos, nos daba una furibunda paliza con el cinto o la alpargata. Era muy severo. Nos amenazaba con Dios diciendo que nos iba a mandar al infierno si no le hacíamos caso. Y, nosotros, pobres, le creíamos.
Soporté hasta que llegó el día de partir para hacer mi propia vida: me fui a trabajar a la Capital Federal. Recién regresé a casa treinta años después, cuando mamá y papá ya eran viejecitos y, a pesar del dolor soportado y de la bronca contenida durante tantos años de ausencia, consumido por el rencor de haber vivido una niñez tan dura, no pude hacer otra cosa que abrazarlos y llorar desconsoladamente, y pedirles perdón por haberlos hecho sufrir esperándome durante tanto tiempo.

Las carneadas

Por Jorge Alberto Gareis Lechmann

En el campo era común que cada familia tuviera cría de cerdos, cuya carne en el transcurso del año era convenientemente utilizada.
La tarea diaria de alimentarlos y darles de beber arrojaba sus frutos posteriormente ya que siempre se empezaba por los más chiquitos: los lechones.
Los lechones siempre tenían que estar a punto ya sea para consumo propio, alguna visita inesperada de algún pariente o por la llegada de compradores de la ladea o de la ciudad.
Se elegía a un par de ellos, que se suponía podían tener un desarrollo mejor que los otros, pensando en un futura faenada, por lo cual eran bien alimentados y se debía dejar pasar el tiempo nada más.
Debía esperarse días fríos para la carneada y previo a ello se habían adquirido ya las tripas, la madeja de piola y los ingredientes para condimentar la carne.
El día señalado comenzaba la labor bien temprano, calentando cantidad de agua, que era utilizada para limpiar (pelar) el cerdo recién faenado, llevando este trabajo un par de horas, a pesar de los cuchillos filosos que rasuraban toda la piel y quitaban por completo los pelos.
Cuando se ultimaba al chancho, se guardaba la sangre para la elaboración de las morcillas; al eviscerarse al animal se aprovechaba su corazón, hígado y estómago.
En el trabajo de la carneada participaban varias personas, hombres y mujeres, que realizaban distintas tareas durante el día. Unos trozaban y molían la carne vacuna, otros cortaban y trozaban el cerdo, para su posterior molida; otros a cocinas o preparar el rico asado.
La carne picada era colocada en bateas de madera, donde se mezclaba la vacuna con la porcina, condimentándose todo para dejar estacionar.
Posteriormente y utilizando la picadora de carne manual, se comenzaba con el embutido de los chorizos, que eran elaborados para su secado en largas cañas adheridas al techo.
Para embutir se destacaba la habilidad de algunas personas. Quiero resaltar el caso de mi madre Catalina Lechmann de Gareis, por la dedicación y esmero en la tarea. Los chorizos salían compactos y de muy buen gusto. Se veía además la rapidez para atar los embutidos.
Los chorizos blancos y las morcillas tenían idéntica ubicación, no así el famoso queso de chancho y las paletas.
Una de las delicias que guardo en mi mente, es la panceta o tocino, que se consumía crudo con pan o simplemente frito en la sartén, tanto a la mañana como a la noche, muchas veces acompañado de un buen café negro (Schwartz kafee) para quitarnos el frío.
La jornada era agotadora, pero no se perdía tiempo, pues todos saben que en invierno los días son cortos y debía aprovecharse la luz natural. Aún así siempre quedaban tareas que se finalizaban al día siguiente en que se veía el resultado: los chorizos en las cañas.

La cuna vacía (El dolor de perder un nieto)

Por Juana Rottenberger

“Es muy difícil poner en palabras 
lo que sucede en toda la familia 
cuando un recién nacido muere 
y la cuna queda vacía”.
Mi primer nieto se llamó Gastón y murió a los pocos días de haber nacido.
Durante largo tiempo, me debatí entre la necesidad de hablar de este tema y el impulso de silenciarlo.
Por un lado, me preguntaba: ¿qué derecho tengo a entristecer a quienes no han atravesado esta experiencia? Al mismo tiempo, temía que ese dolor no expresado pudiera filtrarse imprevistamente en cualquiera de mis reflexiones. Finalmente opté por compartirlo. Quizás, quienes hayan vivido una situación similar, se sientan acompañados por estos pensamientos.
Es muy difícil poner en palabras lo que sucede en toda la familia cuando un recién nacido muere. Personalmente, por años, me persiguió la imagen de mi nuera yéndose del sanatorio para regresar a su casa sin su panza y sin su hijo, enroscada en su dolor y envuelta en una pañoleta de lana negra, como salida de un cuadro negro de Goya. A Gastón lo llevaron a la Chacarita. La vida continuaba, pero para mí, pasar cerca del Cementerio era conectarme con la tristeza aun del trajín cotidiano.
Fue durante aquellos días tristes cuando registré por primera vez el difícil papel que nos toca a los abuelos frente a una pérdida de esta magnitud.
Lo primero que surge es la impotencia. Después de tanto tiempo de ilusiones y proyectos puestos en el bebé, nos enfrentamos a una gran imposibilidad: no podemos ofrecerles nada a nuestros hijos a cambio de su sufrimiento. Será por eso que los abuelos, si es que están cerca, suelen esforzarse por contener su propio dolor y sostener a los hijos así como a otros familiares y amigos muy queridos que llegan con preguntas y buenas intensiones que no siempre resultan oportunas.
Los abuelos se autoerigen en una barrera para que nada ni nadie perturbe a sus hijos en esos momentos en los que el cuerpo y el alma duelen.
Entre tanto ¿qué ocurre en el ánimo de ellos? ¿Será lo mismo en la abuela que en el abuelo? ¿O los sexos diferentes marcan también diferentes reacciones? En general, se es abuelo a una edad mediana y junto con los años llegan las crisis existenciales propias de la edad, los planteos y replanteos de la pareja, el balance de lo acontecido, lo que ya no se puede y lo que sí se puede aún hacer, el reconocimiento de las propias limitaciones y potencialidades.
En ese contexto, la proximidad de la abuelitud trae renovadas esperanzas. Revitaliza. Pero si la expectativa se frustra, los abuelos necesitarán tiempo y madurez para elaborar ese duelo. La muerte del bebé aglutina o separa. Y toda la familia queda atravesada por el dolor de un proyecto que, esta vez, no pudo ser.

Se viene la Primera Gran Fiesta del Chopp y la Cerveza

Se viene la Primera Gran Fiesta del Chopp y la Cerveza Galarza 2014. Para mayor información comunicarse a los teléfonos 03444 15572306 (con Hilda) y 0344415500656 (con Carlos).

¡Se viene la fiesta de los 1000 abuelos!

Fuente: lanuevaradio.com.ar

Organiza el Consejo de Adultos Mayores y todos los Centros de Jubilados. Se prepara una gran movida para el domingo 23 de noviembre.

Se están ultimando los detalles para la gran Fiesta de los 1.000 Abuelos que se llevará a cabo el domingo 23 de noviembre el salón gimnasio de Independiente del Pueblo San José.
Esta actividad cuenta con la organización del Consejo de Adultos Mayores de la Municipalidad, además de la colaboración de los Centros de Jubilados, mientras que la Subcomisión de Hockey de Independiente se encargará del servicio de cantina.
Al ser entrevistado, Osvaldo Lezica comentó que “estamos trabajando a pleno con todo el grupo de colaboradores, ya que pretendemos que todo salga bien y haya una buena organización, de nada sirve contar con 1.600 o 1.800 abuelos si dentro del salón no están cómodos, preferimos algunos menos y que verdaderamente todos puedan disfrutar”.
“La fiesta será amenizada por Fabián, su grupo y la voz de Silvina, estará el grupo de baile de los adultos que obtuvo un premio importante en Bahía Blanca, mientras que desde los talleres de plástica se están preparando los centros de mesas y demás adornos para decorar el salón”, agregó el funcionario.
“Queremos un gran fiesta, habrá sorpresas, sorteos, música, gran servicio de cantina a precios muy bajos, se colaborará además con Independiente a través de la Subcomisión de Hockey, en definitiva, estamos trabajando para tener un domingo de los mejores” enfatizó Lezica.
Los interesados en participar deberán retirar las entradas en todos los Centros de Jubilados.
En el cierre el funcionario indicó que “cursamos invitaciones a Asociaciones de Jubilados de toda la región, porque además será el cierre formal de la actividad desarrollada a lo largo del año, motivo por el cual invitamos a todos los adultos y sus familias que quieran participar a sumarse a esta propuesta”.

viernes, 7 de noviembre de 2014

Historia de un colono alemán del Volga

Lenta, pausadamente, con el rostro mojado de sudor y la ropa húmeda de transpiración, el colono camina siguiendo el surco que el arado va abriendo en la tierra. Su paso es cansino. El cuerpo le pesa. Lleva en su interior una carga de dolor, un sentimiento de desarraigo. El suelo virgen de la pampa le recuerda la indómita estepa del Volga, el viento y la nieve, la intemperie y la soledad de los interminables días de invierno esperando el tiempo de la trilla.
“Es otra tierra, otro cielo y otra patria. Aún somos extraños bajo esta bandera celeste y blanca que nos abrió los brazos y nos ofrece una libertad desconocida para nosotros. Las colonias crecen, es cierto, pero todos hablamos en alemán y tenemos nuestras propias costumbres. Todavía somos extranjeros. Desconocemos totalmente la idiosincrasia de esta nación. Tres años no alcanzan para construir un nuevo hogar”.
Se siente huérfano, desamparado y desprotegido en este mundo donde todos los hombres parecen tener una nacionalidad, un país, un lugar, un pueblo, un pequeño trozo de tierra que “llaman mi hogar y por el cual son capaces de entregar la vida”.
“Solamente tengo convicciones” –reflexiona. “Convicciones y fe en Dios. Ojalá mis hijos algún día amen este suelo, amen esta patria, y tengan el valor de entregarlo todo por ella”.
El colono camina detrás del arado, ensimismado en sus pensamientos, los ojos húmedos, en las pupilas brillando la imagen de sus padres que se quedaron en la aldea, allá, allende el río Volga, despidiendo hijos, y entre esos hijos, a él. A él que intuye que no volverá a verlos jamás, que comprende que terminará afincado en esta tierra, en las riveras del arroyo Sauce Corto, en una de estas tres colonias que comienzan a surgir y año tras año reciben contingentes más numerosos de alemanes del Volga.

Receta de Strudel de manzana y zapallo

Receta de Alicia Meme Steinbach

Un Strudel diferente, no es el clásico Strudel de manzanas elaborado con masa de hojaldre, sino un típico de la pastelería de los alemanes del Volga, a base de masa de levadura. Como muchas recetas de la gastronomía de los alemanes del Volga esta no tiene cantidades fijas en los ingredientes… así que deberán agudizar los ojos y manos a la obra.

Relleno de Manzanas
Cortar las manzanas peladas en cubos, colocar en una olla, cubrir con un poco de agua y azúcar y cocinar sin llegar a deshacer la fruta… dejar enfriar.

Relleno de Zapallo
Cocinar el zapallo en el horno con cáscara, luego sacar la pulpa y hacer un puré, agregarle azúcar, vainilla, canela, nuez moscada o clavo de olor, o saborizantes a gusto.

Para la masa
2 huevos
1/2 taza de azúcar
1/2 taza de manteca derretida
1 cda de crema
vainilla (se puede variar con ralladura de limón o naranjas)
40 gr. de levadura
c/n de leche tibia
c/n de harina (un kilo aproximadamente)

Con la levadura, un poco de harina, azúcar y leche tibia hacer el fermento de levadura. Colocar el resto de la harina en forma de corona, agregar el resto de los ingredientes, el fermento e ir amasando hasta formar un bollo (tipo pizza). Dejar leudar por una hora más o menos. Hacer 3 bollos, estirar, colocar el relleno con un poco de azúcar a gusto o no, enrollar y colocar en asaderas. Dejar leudar nuevamente, pincelar con huevo batido y cocinar en horno medio aproximadamente 45 minutos.

Atención: El investigador y escritor Julio César Melchior tiene a la venta los últimos ejemplares de la novena edición de su exitoso libro "La gastronomía de los alemanes del Volga", una obra que rescata 150 recetas tradicionales. La misma se puede adquirir desde cualquier localidad del país. Para ello, debe comunicarse a: juliomelchior@hotmail.com y el libro se le será enviado.

Los Senderos del Wolga

Esta es la historia de la familia Haas. Partieron de los viejos principados germanos, de la actual Alemania, en el año 1764 y se instalan en la soledad del bajo Wolga, en las fronteras orientales del Imperio Ruso. Destruidos por la pobreza, la crisis social y las constantes guerras que asolaban la región  se dejan fascinar por las proclamas de la Reina Catalina La Grande de Rusia, quien los invita a formar parte de una poderosa masa de artesanos y trabajadores de la nueva Rusia. El viaje de mas de tres mil quinientos kilómetros, la instalación en la helada tierra de la provincia de Saratov, el armado de sus viviendas y el inicio de la producción cerealera marcan el estilo sacrificado de este pueblo. La dureza de la vida, la mirada hostil de los rusos habitantes en la zona, el vandalismo de los pueblos seminómadas y la sensación absoluta de soledad marcaron su identidad para siempre: se mantuvieron aferrados a su lengua, a su familia y a su religión y, este modo,  sobrevivieron más de cien años.
Cien  años después, cuando el olor de la pólvora de nuevas guerras, la crisis de la pobreza, expresada en las rebelión popular de los siervos y los nuevos enfrentamientos con el pueblo ruso por sus proyectos de rusificación, el pensamiento reproduce viejas decisiones: volver a emigrar. Esta vez hacia las tierras donde sea posible vivir en paz realizando lo que saben: producir el trigo. Las nuevas tierras posibles de elegir son: los Estados Unidos, Canadá, Brasil o Argentina.
La historia se continúa en nuestro país, a partir de su llegada en el año 1878, recreando otra vez la precariedad del asentamiento, la dureza de un nuevo comienzo, la convivencia con nuevas costumbres, gentes y lengua, dando así nacimiento a las miles de familias conocidas, en nuestro país, como “Alemanes del Wolga”.
En ambas tierras el sentido de la comunidad y de la solidaridad, expresados en la forma de vida en aldeas o colonias, ha conformado una profunda vivencia en la memoria de sus descendientes, marcada por el esfuerzo, los sueños y la esperanza de un mundo mejor.
Esta historia es salpicada por los esfuerzos de recorrer, en la actualidad, los mismos senderos por un joven descendiente de la misma familia que intenta recuperar sus raíces y su propia identidad. Estudioso de la historia y de la genealogía, esta larga búsqueda lo llevará a mirar desde otro ángulo la misma historia de la familia Haas.
“Los senderos del Wolga” no sólo son los caminos que fueron transitados por estas familias arquetípicas. Son también los que debe transitar en la actualidad nuestra juventud en su búsqueda por recuperar la propia historia familiar, descubrir sus orígenes, entender su modo de ser. Es la experiencia de la investigación genealógica de la familia, es el ejercicio de la memoria colectiva y es la experiencia de la recuperación de la identidad.
“Los senderos del Wolga” es una producción literaria que elige el formato de novela para describir en el desarrollo de una familia todas las historias familiares posibles. Combina la narrativa, el  diálogo, el carácter epistolar, el monólogo interior con  las nuevas formas mediáticas del correo electrónico y el foro de discusión. A través de esta novela se intenta recrear la historia de las migraciones de los Alemanes del Wolga residentes en Argentina, originalmente surgidos en las colonias de la provincia de Buenos Aires y de Entre Ríos y su dispersión a lo ancho y a lo largo del país a través de sus múltiples descendientes.
El autor nos lo dice: “… una obra de ficción que intenta aproximarse a lo que pudo haber sucedido realmente. Los nombres de las personas, no deben coincidir con la realidad, aunque tal  vez alguien pueda sentirse identificado. Pero es sólo eso. Y, como tal, una ficción que invita a la imaginación del lector, particularmente si éste es descendiente de quienes han  formado parte de este caminar por los senderos que recorrieron todos los pueblos inmigrantes,  que hoy recordamos con admiración y respeto”.