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miércoles, 3 de septiembre de 2014

Imelda Melchior de Siben: cómo hacer un buen Füllsen


Para aprender a hacer un buen Füllsen hay que escuchar esta entrevista que presentaremos el sábado en “Los Pueblos Alemanes y su gente”. O concurrir a algunas de las cenas institucionales donde sirven el Füllsen elaborado por sus prodigiosas manos de apasionada cocinera alemana.

Tiene 72 años y en su rostro claro, bordeado por el rubio de su pelo, toda la alegría de la gente de su raza.
Cuenta que aprendió a cocinar un poquito sola, y el resto con sus hermanas mayores. 
Se quedó sin mamá siendo muy pequeña, apenas tenía entonces 5 años, y una hermana mayor, ya casada, volvió a la casa paterna para encargarse de la crianza de los más pequeños, entre ellas Imelda y otra hermana de apenas 3 años. Por eso hubo que aprender rápido y desde muy pequeña a encargarse de los quehaceres domésticos, entre ellos la cocina.
Cuenta que un día, ya un poco más crecidas, cuando mientras su hermana mayor preparaba Kucher para una fiesta, Imelda y su otra hermana pequeña le propusieron hacer también esta torta tradicional alemana. ¿Y si les sale mal y papá se enoja?, preguntó la mayor. 
Decididas le respondieron que si pasaba esto tiraban el intento de torta y ocultaban al padre la aventura frustrada de la cocina. 
Se pusieron manos a la obra y el resultado fue… ¡espectacular! Y se lo reconoció la hermana más grande diciendo que les había salido mejor que las que ella había hecho. 
Evidentemente Imelda disfruta con la labor de la cocina. Hay que no sólo escucharla, sino también observar cada uno de sus gestos mientras explica el proceso de preparación de un buen Füllsen para 150, 180, 200 o 500 personas. 
Es que empezó a integrar diferentes grupos de cocina que trabajaban para las instituciones. Entre ellas las cenas que realizaba el equipo de Juan Hippener. 
Ahí aprendió a trabajar con grandes cantidades y a no tenerles miedo a kilos y kilos de producto para elaborar grandes cantidades de este plato dulce tradicional alemán que se combina con carne y papa al horno. 
Es más, ver cómo mueve la manos, explicando cómo se mezclan en grandes bateas 35 kilos de pan cortado en rodajas, remojado en varios litros de leche, con más de 3 kilos de pasas de uva, buenos chorros de licor de banana, mucha manzana finamente cortada y varios kilos de crema batida con huevo y azúcar, da cuenta que esta mujer hace lo que decía la Hermana Bernarda: hay que sentir las preparaciones, no tener miedo a mezclar con las manos, que muchas veces es la mejor forma de mezclar.
Imelda Melchior de Siben, cocinera apasionada, mujer alegre, a quien la cocina la hace feliz, con una mano prodigiosa para la preparación de uno de los más preciados platos de la gastronomía alemana.

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