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jueves, 11 de septiembre de 2014

Alberto Beier y el recuerdo de las Kerb de antes en Pueblo Santa María

  Fuente: lanuevaradio.com.ar

Recordando el pasado pero valorizando todo lo que tienen y aportan las nuevas generaciones.

Pertenece a una querida familia de Pueblo Santa María. Han pasado 11 y 10 años de la muerte de sus padres, y este hombre, ya entrado en canas, padre de familia, no deja de referirse a sus progenitores como “mamita” y “papito”.
Hay tanto afecto contenido en esa expresión que uno no puede dejar de preguntarle. “Uno a la gente la recuerda a través de las palabras, de las acciones”. 
“Yo digo que ambos se fueron de gira. Y conservamos todo lo de ellos: la casa, el campito, hasta hay un camión funcionando de su época. No nos deshicimos de nada. Yo creo que la vida es esto: recordar a los nuestros a través de sus anécdotas y estas pequeñas cositas”.
Y continúa relatando Alberto, sentado en la casilla que tiene en el aserradero, que es punto de reunión de la gente que trabaja en el lugar: “¡Me he divertido con el viejo Luis! Le gustaba estirar el fuelle y nos juntábamos a hacer música. Tengo recuerdos muy buenos de los viejos. Además nos dejaron una educación muy buena. Los nietos músicos, acordándose todavía del abuelo. Y está el trabajo: el abuelo en la madera, papá en la madera y nosotros seguimos ese mismo tránsito”.
Al preguntarle qué es lo que se acuerda de las Kerb de antes, dice que “eran menos técnicas”. 
Y explica con un ejemplo: “Justo esta semana le decía a Carmencita, mi mujer, podrías hacer un Dünni Kuche vos. Porque hoy la verdad se compra todo en la panadería”. ¿Qué le contestó la señora?: “lo voy a intentar”.
Y agrega Alberto, analizando la actualidad y tratando de convencer a su mujer para que haga la torta también a través de estas páginas: “tenemos un fin de semana que no está tan cargado. Antes había 15 directivos que tenían que estar entre jueves y martes en el Club porque la fiesta empezaba el jueves con teatro, el viernes con boxeo o folklore y luego baile. Y se dice que muy primitivamente hasta el martes había baile”.
Beier nos cuenta después que “hoy todo esto está muy reducido, porque hay carnaval todos los fines de semana”.
Destaca a la gente de la 9 de julio, la gente del norte de la Colonia, de la Iglesia hacia el norte, de lo que fue la antigua Manchurria. 
“Yo digo que esa gente fue la que hizo grande el Club a través de su mano de obra. La otra parte la puso otra gente, del pueblo. Son los que pusieron ladrillo sobre ladrillo. Esa gente se juntaba cinco o seis familias, una tenía el horno, una aportaba la harina, la otra los huevos. Capaz que se juntaban 10 familias para hacer esa torta que es tan tradicional en la colectividad alemana. Ahora la hacen todos los panaderos de Suárez y de las Colonias, pero antes esto no sucedía”.
Alberto también rescata las nuevas generaciones, porque dice “probablemente, antes, por tener menos oportunidad, sin duda que se han perdido muchos talentos, no explorados, mucho arte que no se pudo desarrollar”.
Espera que esta fiesta de celebración de Kerb vuelva a implicar una nueva oportunidad de reunión familiar, tal como sucedía antes, donde desde pueblos y ciudades llegaban los tíos, con sus familias, y se quedaban de miércoles a miércoles para disfrutar todos juntos de esta tradicional celebración.

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