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lunes, 28 de febrero de 2011

No dependas de los demás

No dependas de los demás. No puedes permitir que los demás sean la causa de que estés alegre o triste. Tus sentimientos deben ser provocados por tu propia decisión o por acontecimientos ajenos a la voluntad de una determinada persona. Debes conseguir la paz necesaria que te haga libre de ser quien verdaderamente eres. Solamente de esa manera serás feliz.

domingo, 27 de febrero de 2011

El sueño de los inmigrantes alemanes del Volga

Es de noche. Las estrellas semejan gotas de rocío fecundadas por el brillo de la luna. Cantan las chicharras. Duermen los pájaros entre los árboles. Descansa la noche sobre las viviendas del pueblo.
Es una localidad pequeña en la vasta pampa. Una promesa de amor eterno en la tierra virgen. Una esperanza de civilización y progreso.
Es el sueño de unos inmigrantes que llegaron con sus baúles gigantes desde más allá del océano. De unas pocas familias que hablan distinto y se comportan raro. Que cantan y bailan al compás del acordeón. Que asisten a la iglesia todos los días. Que no hacen otra cosa que rezar y trabajar. Que transformaron la llanura en un mar de trigales. Y poblaron el silencio del desierto argentino de hijos.

jueves, 24 de febrero de 2011

¡Nuestra identidad!

Bajaron del barco. Viajaron en tren. Llegaron a Sauce Corto. Levantaron sus casas de adobe. Sencillas y humildes. Ladrillo sobre ladrillo. Esfuerzo sobre esfuerzo. Araron la tierra. La sembraron. Cosecharon. Y la volvieron a arar, sembrar y cosechar. Hicieron todo eso y mucho más. Lo hicieron sin conocer una sola palabra de español. Hablaban, cantaban y rezaban en alemán. Y la nueva patria y Dios los entendieron y comprendieron. La Argentina los cobijó dándoles la oportunidad de un destino de prosperidad y Dios los protegió llenándoles las almas de gracia y las manos de abundancia.
Con el transcurso de los meses nacieron los hijos. Con los hijos surgió un hogar. Con el hogar una comunidad. Con la comunidad una colonia. Y con la colonia una iglesia, una escuela, almacenes de ramos generales…
Y llegaron más familias. Y la colonia creció. Se levantaron casas de ladrillo, grandes, hermosas, con jardines. Se embriagaron de lujo. Nació el deseo de tener dinero. De poseer cosas materiales. Floreció el ansia de poder. Se formaron clases sociales. Ricos muy ricos y pobres muy pobres. Unos pocos pudieron estudiar. Muchos tuvieron que comenzar a trabajar desde niños. Se acrecentó la desigualdad. Se perdieron tradiciones, costumbres… Se olvidó el origen. Empezó a desaparecer el idioma. La identidad tambaleó.
Hasta que un día unos pocos comprendieron lo que estaba sucediendo: las raíces culturales morían. Había que hacer algo. Y esos pocos hicieron. Y todavía están haciendo. “Hay que conservar lo que aún tenemos y rescatar lo que ya perdimos”, decidieron. Eran pocos, es cierto. Pero su trabajo está dando frutos. La identidad se está recuperando. Están volviendo a ser lo que nunca debieron dejar de ser: alemanes del Volga. Descendientes de inmigrantes de alemanes de una aldea del Volga, con sus costumbres, tradiciones, cultura e historia. En suma: ¡con su identidad! ¡Nuestra identidad!

miércoles, 23 de febrero de 2011

¡Mamá!

Dame tu risa,
campanadas de cristal,
en una aurora
de tiernas caricias

que nazcan de tus manos,
aves al vuelo,
en este atardecer
de nostalgia.

Que no sepa el tiempo
que te has marchado,
siguiendo los pasos
de Dios Nuestro Señor.

Quédate un rato conmigo, mamá,
arrúllame en tu regazo,
regálame una canción,
como cuando era niño.

Que nadie sepa
que eres solamente un recuerdo,
tenue, fugaz, doloroso,
que al abrir los ojos volverá a desaparecer.

martes, 22 de febrero de 2011

Se echa a volar un sueño como se remonta un barrilete

Se echa a volar un sueño como se remonta un barrilete: si ponemos paciencia, voluntad y perseverancia, surcará el firmamento y llegará hasta el infinito. Pero si nos damos por vencidos en la primera caída, jamás lo veremos volar.

Receta de tres quesos tradicionales que elaboraba la abuela

Queso de ricota
Ingredientes:Leche

Preparación:Dejar la leche en un sitio cálido hasta que se vuelva agria, lo que hace que la leche se solidifique. Lo que da como resultado un producto espeso, llamada ricota, que se recoge en un trapo fino o gasa y se cuelga para que escurra bien el suero. Después se remueve y se preparaba para el consumo. Con la ricota se preparan varias comidas y también otro tipo de quesos.

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Faulkaese
Ingredientes:
1/2 kilo de ricota
Una cucharada de bicarbonato
Una cucharada de sal
1 huevo

Preparación:
Dejar reposar durante veinticuatro horas el condimentada con la cucharada de bicarbonato y la de sal. Luego poner en una olla dos cucharadas de margarina y colocarla sobre el fuego; agregar la ricota que se dejó en maceración y revolver hasta que espese. Volcar en un molde mientras se le agrega huevo batido. Dejar enfriar.

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Leberkaese

Ingredientes:
1 hígado de cerdo o cordero, limpio
1 corazón de cerdo o cordero, limpio
2 riñones de cerdo o cordero, limpios
2 pulmón de cerdo o cordero, limpio
3 pan francés pequeño, estacionado
3 Huevos
3 cucharadas de grasa de cerdo a temperatura ambiente
Sal a gusto
Orégano molido
1/2 cucharadita pimienta negra, preferentemente recién molida
Harina de trigo
2 tazas de agua caliente

Preparación:
Encienda el horno a temperatura media, para precalentarlo. Coloque los pancitos en el bol mediano, vierta el agua caliente y deje en remojo, para que se ablanden.

Mientras tanto, corte las vísceras en trozos y pase dos veces por la máquina de picar y coloque en el bol grande. Después, escurra los panes, píquelos con la máquina y coloque junto con la masa de vísceras.
Entonces, mezcle bien y, siempre revolviendo, añada los huevos, la sal, la pimienta, el orégano, la grasa de cerdo, reservado 1/2 cuchara para untar el molde, y la cantidad necesaria de harina para formar una pasta bien espesa.
Unte el molde con la grasa restante, enharínelo y llene con la pasta, teniendo en cuenta que debe quedar espacio libre pues durante la cocción aumenta el volumen.
Hornee de 45 a 60 min. Retire, desmolde y puede servir frío o caliente.

domingo, 20 de febrero de 2011

Sueña

Sueña lo que desees; ve a donde desees ir; sé lo que deseas ser, porque solamente tienes una vida y una oportunidad para hacer las cosas que deseas hacer.

Cosecha perdida

Granos de trigo helados
se escurren entre los dedos
del anciano que ve
la cosecha perdida.

Secos de escarcha,
húmedos de llanto,
los granos caen
a los pies del inmigrante.

Trocando la esperanza
en angustia y desesperación,
desaliento y fracaso,
amargura y preocupación.

sábado, 19 de febrero de 2011

La broma

Pedro y Andrés nacieron el 21 de marzo de 1925 en un hogar pobre, bajo el amparo de una casita de adobe y una familia numerosa que ya contaba con diez vástagos. Se criaron a la buena de Dios, aprendiendo de sus hermanos mayores lo que sus padres no podían enseñarles por carecer de la preparación cultural necesaria y por falta de tiempo de tan ocupados que estaban pariendo y criando hijos. No obstante eso la experiencia les inculcó enseguida que para sobrevivir con dignidad en un ambiente hostil y competitivo, hay que luchar por los propios derechos sin fijarse en pequeñeces. Averiguaron pronto que el que se resigna a la suerte nunca recibe un buen pedazo de pan cuando la dicha es próspera o el mendrugo más grande cuando la cosa viene mala. Supieron dejar de lado los pruritos y olvidaron el sentimiento de hermandad y pelearon por lo que creyeron merecían de la vida. A veces, sin importarles si eran justos o no en sus actos. Ellos actuaban, jamás pensaban: eran puro instinto.
A los veinte años se enamoraron de la misma joven y descubrieron que poseían un corazón y que a causa de él podían llegar a sufrir. Porque ese órgano vital era capaz de sentir un sentimiento llamado amor. Y la revelación no les agradó. De todos modos no lograron evitar que el amor los devorara.
Ambos cortejaron a la joven y desde ese momento se volvió frecuente que la gente del pueblo comentara escandalizada alguna que otra pelea de los mellizos que, en varias ocasiones, concluían en tremendas golpizas o con los dos en la comisaría.
La muchacha, harta del escándalo, eligió a Pedro para casarse. Lo amaba. Andrés, indignado, prometió vengarse. Algunos vecinos de la colonia tomaron en broma este juramento; otros, sin embargo, conociendo la tenacidad y el amor propio del joven, le creyeron y la noche de la celebración de la boda temieron que desencadenara una desgracia. Pero no. Todo se resolvió en paz. Los novios se casaron, se trasladaron a vivir a la casa de los padres de la flamante esposa, donde residieron durante un año hasta que adquirieron su propia vivienda.
El tiempo pasó y llegaron los hijos: una nena y un nene. Pedro trabajaba en el campo, en cercanías del pueblo: se marchaba los lunes al amanecer y regresaba los sábados al atardecer. Amaba a sus hijos y adoraba a su esposa. Era feliz y se sentía feliz.
Pero un martes cualquiera esa dicha desapareció bajo el holocausto de una revelación. A la chacra donde trabajaba llegó una carta para él. La recibió perplejo. La abrió y leyó. Contenía apenas unas palabras escritas con torpeza pero cuánto dolor le causaron. “Tu mujer te engaña. Si querés saber con quién andá esta noche a tu casa. A las doce”.
Destrozó la hoja. Sus labios temblaron. Dio unos pasos sin atinar adónde dirigirlos. Un fuego interno lo consumió. Un monstruo llamado venganza comenzó a desarrollarse dentro de él.
Como en todas las circunstancias cruciales de su vida, dejó que el instinto decidiera cómo resolver el conflicto. Al anochecer ensilló el caballo y al galope lento marchó hacia el pueblo, llevando un revólver escondido bajo las ropas. Al llegar a cercanías de la localidad ató el animal a un poste del alambrado y a pié, se dirigió a su casa, ingresando por la parte trasera del patio, acurrucándose detrás de un montoncito de leña, cerca de la vivienda. No sabía qué esperaba, pero esperaba. Por momentos, no obstante, se sentía ridículo por desconfiar de su mujer, precisamente de ella, que nunca le había dado motivos.
A medianoche cuando ya empezaba a cabecear a causa del sueño, una sombra se aproximó a la ventana del dormitorio donde dormía su esposa. Todos sus sentidos se irguieron expectantes. Empuñó el revólver. El corazón latió angustiado temiendo que lo que expresaba la carta fuera verdad y se desvaneciera para siempre su felicidad. La sombra, al llegar a la ventana, dio unos golpecitos susurrando con dulzura el nombre de la dueña de casa.
Pedro ya no soportó la humillación y sin mediar palabra vació el cargador del revólver sobre el desconocido, que cayó exhalando un agónico suspiro de dolor. Aún absorto y confundido, se acercó y con estupor descubrió que era su hermano, que había matado a su propio hermano, a Andrés. Su alma gimió desahuciada. Furioso derribó la puerta e ingresó a la casa, enfrentó a su mujer que, sorprendida en la cama y al parecer ajena a lo que sucedía, sonrió aliviada al ver a su marido; y aunque enseguida se percató del rostro desencajado y las intenciones asesinas que irradiaban sus ojos, fue demasiado tarde para escapar o defenderse. La destrozó a golpes sin pronunciar una sola palabra.
Concluida la venganza, se sentó en una de las sillas de la cocina y no se movió de allí hasta que la policía se lo llevó. Murió varios años después de cumplir con la justicia sin volver a ver a sus hijos que nunca le perdonaron lo que hizo.
La sensación de tragedia fue aún mayor entre los habitantes del pueblo cuando con posterioridad supieron que todo se había desencadenado a raíz de lo que pretendió ser una inocente broma de Andrés que, mediante una carta falsa y una puesta en escena acorde a lo que expresaba la misiva, le quería hacer creer a su hermano que la esposa lo engañaba con él, para cumplir mediante un chiste de pesado gusto la venganza que prometió llevar a cabo el día de la boda de ambos, sin imaginar que Pedro no se detendría a pedir explicaciones sino que, como siempre lo había hecho a lo largo de toda su vida, actuaría instintivamente y sin reflexionar.

Fotografías del pasado: niños alemanes del Volga tomando la Primera Comunión

Jorgelina y José Stremel en 1946, durante uno de los momentos más sublimes de sus vidas.



Hace más de sesenta años. Teresa Lang luego de haber recibido la primera comunión. La acompaña su hermanita María, luciendo el atuendo de angelito.


Fotografía del pasado: alemanes del Volga trabajando en la cosechadora


Haciendo el amor

Brasa ardiente
-fuego y deseo-:
dos cuerpos enlazados
en la tibieza del trigal.

En el medio del campo,
encendidos de amor,
se queman sus almas
entre suspiros y jadeos.

Se tensan los cuerpos
-que amándose están-
sorprendidos por el manantial
que llega a poner punto final.

Dolor

Es el atardecer
del estío aquel,
entre aromas de néctar
y colmenas de miel.

Cuando en la mies,
el pobre abuelo,
se vistió de negro,
se cubrió de duelo.

Y lloró su alma,
y enterró su amor,
en la tumba aquella,
junto a un sauce en flor.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Vive serenamente y disfruta tu vida

Vive serenamente y disfruta tu vida. Por ir de prisa no solamente pierdes la capacidad de mirar a tu alrededor. Pierdes también la capacidad de saber con exactitud hacia dónde vas y por qué, y no des por vencidos tus sueños, porque si los sueños mueren en ti, la vida es como un pájaro de alas rotas que no puede volar.

Tercer Encuentro Bienal de la Familia Holzmann

Por Vanesa Haffner Holzmann
Durante el último fin de semana del mes de noviembre, en la localidad de Guatraché, Provincia de la Pampa, se llevó a cabo el Tercer Encuentro Bienal de la Familia Holzmann. Una historia que comenzó a gestarse hace 7 años por iniciativa de un par de personas que buscando sus orígenes e identidad, lograron contactarse, unirse y entrelazar datos mediante cartas y a través de Internet. Hoy la familia cuenta con un árbol genealógico compuesto de casi 700 integrantes que, día a día, continúa creciendo.

La reunión se desarrolló en un clima de camaradería, emoción y profundos sentimientos. Fue un grato domingo en familia.
Rostros nuevos, fotografías, recuerdos, anécdotas, llantos, alegría, reencuentros, miles de sensaciones: una familia que continúa creciendo.
La familia cuenta con un sitio Web en el cual podemos comunicarnos, publicar fotografías, compartir anécdotas y mantenernos informados de todo lo que cada integrante de este gran árbol familiar quiera compartir.
Seguimos unidos, tecnología mediante, pese a que grandes distancias nos separan, esperando que los dos años trascurran rápido para volver a encontrarnos y emocionarnos recordando a nuestros mayores, abuelos, bisabuelos, que llegaron a estas tierras en el barco de la esperanza.
Rostros marcados por el paso de los años, jóvenes y nuevas vidas, que llegan a este mundo, todos unidos por una causa, por algo tan importante y valedero como la familia.

¡¡¡Los Holzmann manténganse unidos para siempre!!!

Hna. María Aida Holzmann
Foto 1: Parte de los casi 700 integrantes que componen la gran descendencia de la familia Holzmann reunidos en Guatraché, La Pampa
Foto 2: En cada encuentro surgen historias, anécdotas, vivencias… Y un mundo de gente que llega desde distintos puntos del país
Foto 3: Descendientes Holzmann de todas las edades. La descendencia continúa creciendo y perpetuando el apellido y la tradición
Foto 4: Alegría y felicidad. Camaradería y afecto. Sentimientos que convierten cada encuentro en inolvidable

martes, 15 de febrero de 2011

Llegaron de Rusia con los bolsillos llenos de semillas de girasol

Los historiadores agropecuarios argentinos cuentan que la introducción de la semilla de girasol a nuestro país proviene del este europeo y fue protagonizada por los Alemanes del Volga. Los aspectos socioculturales involucrados con la salida de esta comunidad de sus lugares de asentamiento son una parte de la historia. Desde el punto de vista agronómico, esta oleada inmigratoria se vincula a la introducción del cultivo de girasol en América El material introducido en la Argentina era muy heterogéneo en ciclo, sanidad, altura y frecuentemente ramificado. De poblaciones denominadas Gigante de Rusia o Mamouth de Rusia, se derivaron las primeras variedades nacionales. La ciencia rusa del siglo XIX tuvo una alta valoración de los recursos genéticos. En forma concomitante a la adopción del girasol en la Argentina, a finales de ese siglo, también comenzó allí la mejora científica del cultivo con bases genéticas. Se destaca la liderada por Pustovoit, quien diseñó un método con el que rápidamente alcanzó cerca del 50% de materia grasa en los granos. Krasnodar, localizada sobre el margen boreal del río Kuban, fue la sede del programa de mejora de girasol liderado por Pustovoit, a principios del siglo pasado. Al igual que Rostov. Estas localidades están ubicadas en la banda de tierras fértiles que existe entre los mares Negro y Caspio, limitando al sur con el Cáucaso. Algo más al noreste, sobre la margen occidental del Volga, el río más largo de Europa, se ubica Saratov. Esta ciudad se encuentra en la margen occidental del Volga, frente a Engel, que en el siglo pasado fuera la capital de la República de los Alemanes del Volga. Los institutos de estas tres ciudades tienen especial significación con la mejora moderna del girasol. Y si bien fueron Rusia, a nivel mundial, y los alemanes del Volga, en la Argentina, los difusores de esta oleaginosa, la planta de girasol tiene su historia particular que vale la pena conocer.

El girasol era una cosecha común entre las tribus indias americanas de Norteamérica. Estudios arqueológicos sitúan cultivos de esta planta en Arizona y Nuevo México hacia el 3.000 A.C. Incluso elaboraban un aceite que utilizaran en la elaboración de pan. Otro tipo de usos que los aborígenes le daban a la pepita de girasol incluía la fabricación de un compuesto para teñir ropas, pintarse el cuerpo y otras utilidades de índole decorativa. También la usaban en ceremonias religiosas. En muchas culturas amerindias, el girasol fue utilizado como un símbolo que representaba a la deidad del sol, principalmente los Aztecas y Otomies en México y los Incas en Perú. El conquistador español Francisco Pizarro la encontró en Tahuantinsuyo (Perú), donde los nativos veneraban una imagen de girasol como símbolo de su dios solar. Figuras de oro de esta flor, así como semillas, fueron llevadas a Europa a comienzos del Siglo XVI.
La planta americana fue llevada a Europa por los conquistadores españoles hacia el año 1.500 donde llegó a ser un cultivo extenso en Europa occidental para uso ornamental, e incluso para algunas aplicaciones medicinales.
En el siglo XVIII el girasol llegó a ser un cultivo muy común en Rusia, y la mayor parte de este esfuerzo fue obra de Pedro “el grande”, zar de Rusia entre 1.689 y 1.725. En esta época la planta tenía una utilización ornamental y no es hasta 1769 cuando datos históricos revelan que los cultivos se generaban para obtener producción de aceite de girasol.
La comercialización del aceite de girasol comienza hacia 1830 por razones religiosas: la iglesia rusa ortodoxa prohibió el consumo de ciertos aceites durante la cuaresma pero el aceite de girasol no estaba en la lista de aceites prohibidos y así obtuvo una gran popularidad.
Hacia principios del siglo XIX, los agricultores rusos cultivaban unos 2 millones de acres de semillas de girasol para la producción de aceite y semillas para el consumo directo. Los gobiernos rusos apoyaron diferentes programas de investigación entre el que destaca la generación de nuevas variedades con las que se obtenía mayor contenido de semilla y mayor producción de aceite.
Hacia finales del siglo XIX, las semillas de girasol de origen ruso retornan a América, más específicamente a Estados Unidos de Norteamérica con publicidad que aclamaba consumir semillas tamaño Mamut en diversas publicaciones.
Este nombre de semilla se utilizó hasta los años 70 y todo esto pudo haber sucedido debido a los flujos migratorios de rusos y alemanes del Volga a Estados Unidos. La primera utilización que se le dio al producto en Estados Unidos fue como alimento para aves de corral. En 1.926, la asociación de productores de girasol de Missouri elaboró el primer aceite norteamericano.
Las primeras referencias sobre semillas de girasol en la República Argentina se remontan al siglo XIX, cuando distintos grupos de inmigrantes provenientes de Rusia, entre ellos, la gran mayoría, de origen alemán del Volga, se afincan en las provincias de Entre Ríos, Santa Fe y Buenos Aires y realizan las primeras siembras para su propio consumo.

Costumbres y tradiciones: Semillas de girasol e insultos

Los alemanes del Volga trajeron consigo la tradición de comer semillas de girasol tostadas al horno de la cocina a leña. Esta costumbre, tan arraigada en la vida cotidiana de las colonias sirvió, sin embargo, de pretexto para abofetearnos el rostro con estigmas muy dolorosos, algunos de los cuales todavía perduran y suelen escucharse en las tribunas cuando se juega algún partido de fútbol dónde hay puntos importantes en juego y la pasión desborda todo rasgo de educación y respeto. Y así, nos tildan, como tildaron a nuestros abuelos, de rusos come-girasoles, loros y otros epítetos aún más duros que no vale la pena repetir por vergüenza ajena. ¡Es tan fácil apostrofar lo desconocido y ensañarse con hombres que llegaron pacíficamente de las aldeas del Volga con la única intención de trabajar, poniendo al servicio de la nueva patria esfuerzo, sacrificio, tesón…! Tanto aportaron a la grandeza Argentina y a la riqueza del país que hasta los que los insultaron se vieron beneficiados de su labor y las suculentas ganancias que ésta produjo. ¡Algo que jamás les agradecieron estos maleducados!

Recuerdo de infancia: Las pepitas de la abuela

Cuando íbamos de visita a la casa de abuela, ella se tomaba tiempo para tostar semillas de girasol. Llenaba hasta desbordarla una enorme fuente y la introducía al horno de la cocina a leña. Luego de unos minutos la casa se impregnaba del olor característico del tostado de las semillas. De vez en cuando sacaba la fuente, revolvía su contenido, probaba alguna que otra semilla para comprobar si estaban crocantes y listas para ser consumidas.
Una vez tostadas, abuela se sentaba a la mesa, junto a nosotros, sus nietos, que éramos aún muy pequeños para abrir las semillas de girasol con los dientes como hacían las personas mayores, y las pelaba una a una, con suma paciencia, sacando la pepita con los dedos.
Nosotros la mirábamos “trabajar” con ternura, esperando con ansias que el montón de pepitas creciera y abuela dijera: “Bueno… ¡Ahora se las pueden comer!” ¡Y vaya si las comíamos! ¡¡¡Las espolvoreábamos con mucha azúcar, revolvíamos el montón y a comer!!!

Gabriel Fogel: Pionero y creativo

Sin lugar a dudas, Gabriel Fogel fue un visionario, una persona inteligente, que supo ver más allá de la realidad cotidiana. Y transformó en negocio el tostado, salado, envasado y venta de semillas de girasol.

Fue un visionario de las colonias que tuvo la brillante idea de comercializar las semillas de girasol en forma masiva. Las envasó en pequeños paquetes tostadas y saladas en una época en que nadie pensaba en que semejante actividad podía ser un negocio. Y él no sólo lo logró sino que venció los prejuicios llegando a vender su producto en una amplia zona de influencia. Su marca “El horno” llegó a ser muy famosa.

domingo, 13 de febrero de 2011

Recuerdos que lastiman: La niña

La niña tose. La niña está enferma. Tiene pulmonía y no lo sabe. Tampoco sabe que los padres saben que ya no hay nada que puedan hacer. El médico dio su último diagnóstico: morirá en las próximas horas.
La niña tose. La niña hierve en fiebre. La niña delira. La niña habla. Sueña que sueña. Ríe. Llora. A veces canta una canción que nunca acaba. Murmura. Reza una letanía incongruente de palabras sin sentido. Su voz se apaga. Se hunde en la profundidad de sus pulmones enfermos.
Y sus padres lloran. Le ruegan a Dios que la salve. El sacerdote la moja en agua bendita y encomienda su alma al Señor.
La habitación está en penumbras. Es de madrugada. Solamente la ilumina una lámpara a kerosén y la protege un crucifijo.
La niña muere al amanecer.

Amantes eran los de antes

Don Luis llegó a la colonia a trote veloz, detuvo su caballo en seco, y como lo detuvo siguió de largo traspasando los cristales de la vivienda de la Elisa, que se asustó mucho al escuchar semejante estruendo.
Ya dentro de la cocina, Don Luis no supo cómo carajo hizo para que su cuerpo pasara por la venta que ahora le parecía demasiado pequeña para lograr tal proeza. Aunque dejó para después descifrar el misterio. Ahora tenía otra cosa más importante que resolver.
De un salto se puso de pié, no sin antes maldecir el dolor que sentía en todo el cuerpo. Pero era un macho hecho y derecho, que no le daba trascendencia a esas menudencias. Enfiló sus pasos rumbo al dormitorio de la Elisa.
La Elisa lo recibió en camisón, roja la cara como un tomate a punto: avergonzada y violada en su pudor más íntimo. Y mancillada en su decoro y honor.
Don Luis se abalanzó sobre ella como un toro desbocado y brioso. Le destrozó el camisón hasta desnudarla. Y la amó con fuerza desmedida, con violencia, sin preguntar si la Elisa quería o no.
La cama crujió. Los resortes debajo del colchón rezongaron. Don Luis gimió. La Elisa gritó.
Don Luis le preguntó:
-¿Te gustó?
La Elisa, aturdida, desflorada y despatarrada como una muñeca usada, apenas tuvo aliento para decir que sí.

Costumbres y tradiciones: El tañido de las campanas

“Como la fe regia su vida las campanas les indicaban los momen­tos del día que debían ser dedicados a Dios; cuando una aldea podía instalar un juego de tres campanas de distintos tamaños se acostum­braba establecer un código para anunciar el fallecimiento de los fe­ligreses. Se tocaba la campana mayor cuando el extinto era persona madura; cuando el muerto era un joven que había tomado la primera comunión y aún se mantenía soltero —menor de 18 anos— se utilizaba la campana mediana y cuando se trataba de un menor, el triste anun­cio correspondía a la campana más pequeña”.

“En la mentalidad sencilla de las colonias”, escriben Víctor P. Popp y Nicolás Dening, “el tañido de las campanas de la iglesia significaba algo similar a la voz de los ángeles que llamaban a la oración o a concurrir al servicio religioso; también su voz sonora podía anunciar el fallecimiento de algún vecino que había partido de este mundo hacia la eternidad. No sólo comunicaba en su timbre musical los acontecimientos de la vida religiosa de la aldea, sino que su sonido característico proporcionaba la orientación necesaria y segura a los viajeros extraviados durante las noches de tormenta y de nieve, práctica muy usual esa de lanzar las campanas al viento en esas noches aciagas y que se hacía en forma continua”.
“Era la "voz de la salvación" en todos los casos; se acudía a las campanas para reunir al vecindario a fin de anunciar un aconteci­miento importante, y también se las tocaba con extremada energía en los casos de incendio cuando se necesitaba la ayuda de todo el pueblo para apagarlo. En las aldeas católicas tocaban las campanas a hora fija tres veces al día para recordar a los vecinos que debían elevar su mente a Cristo y a su Madre con el rezo del Angelus Domini”.
“Como la fe regía su vida las campanas les indicaban los momen­tos del día que debían ser dedicados a Dios; cuando una aldea podía instalar un juego de tres campanas de distintos tamaños se acostum­braba establecer un código para anunciar el fallecimiento de los fe­ligreses. Se tocaba la campana mayor cuando el extinto era persona madura; cuando el muerto era un joven que había tomado la primera comunión y aún se mantenía soltero —menor de 18 anos— se utilizaba la campana mediana y cuando se trataba de un menor, el triste anun­cio correspondía a la campana más pequeña”.

sábado, 12 de febrero de 2011

Siembra

Siembra cosquillas en tu alma, para que florezcan sonrisas en tus labios.

Volksgut: Die Lebensalter

Zehn Jahr – ein Kind
Zwanzig Jahr – ein Jüngling
Dreissig Jahr – ein Mann
Vierzig Jahr – ist wohlgetan
Fünfsig Jahr – geht auch noch an
Sechtzig Jahr – geht’s Alter an
Siebzig Jahr – ein Greis
Achzig Jahr – schneeweiss
Neunzig Jahr – gebückt zum Tod
Hundert Jahr – ein Gnad’ von Gott

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Traducción:

Folclore: Los saltos de la vida

Diez años - un niño
Veinte años - un joven
Treinta años – un hombre
Cuarenta años – hecho y derecho
Cincuenta años - todavía va
Sesenta años - hacia la vejez
Setenta años – anciano
Ochenta años - blanco como la nieve
Noventa años – agachado hacia la muerte
Cien años - una gracia de Dios

viernes, 11 de febrero de 2011

Dejar el hogar

Es la hora,
estoy en el andén,
el tren aguarda;
la vida no espera.

Reina la melancolía.
Me despiden seres queridos.
Me abrazan. Me estrechan.
Me dicen adiós.

Subo y me siento.
Abro la ventanilla.
La locomotora avanza.
El tren empieza a partir.

Y me voy yendo
como quien no se va,
dejando recuerdos,
encendiendo llantos.

La viejecita

El péndulo del reloj de pared,
va y viene, va y viene:
las agujas giran
y los minutos pasan
lentos pero inexorables.

Tic-Tac Tic-tac Tic-tac

El atardecer con su mortaja
de sombras envuelve
a la viejecita que ora
en las horas muertas
de su soledad.

Le reza al recuerdo.
Le llora al olvido.
Le teme a la muerte.
Se apaga en la oscuridad.

jueves, 10 de febrero de 2011

No permitamos que lo material nos quite el sueño ni la posibilidad de ser felices

Las cosas materiales solamente cobran valor a través de los sentimientos. Nada tiene importancia por sí mismo. Somos nosotros los que le damos demasiada trascendencia a lo material por sobre lo espiritual, los sueños y el amor. No permitamos que lo material nos quite el sueño ni la posibilidad de vivir la verdadera vida, la que verdaderamente nos da un sentido como personas y nos conduce a la felicidad.la que realmente nos da un sentido como personas y nos conduce a la felicidad plena.a, la que realmente nos da un sentido como personas y nos conduce a la felicidad plena.

domingo, 6 de febrero de 2011

La religión

“Una comunidad, un modo de vida, un sistema de creencias, una observancia litúrgica, una tradición; la fe en Dios era todo eso y más para los colonos alemanes del Volga. El camino para iniciarse en la vida cristiana era el bautismo. Otro rito muy acatado fue el de la eucaristía o cena del Señor, que se conmemora en la comunión de unos con otros en la misa. Asimismo, los alemanes del Volga poseían en sus hogares tres libros de cabecera, heredados de sus antepasados: “La vida, pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo”, escrito sobre las visiones de la Beata Emmerich, del Padre Kochen, que en sus primeras páginas tiene un memorial familiar, en la que las personas registraban el nacimiento de sus hijos o sus defunciones; “El santoral” –Legende der Heiligen-; y “El Evangelio dominical”, preparado por los sacerdotes de la Congregación del Verbo Divino, para quienes se veían privados a participar de los actos religiosos: contiene para leer los domingos en el púlpito el Evangelio antes de la homilía, la misa explicada, una pequeña meditación sobre el relato evangélico, un poco de liturgia y las oraciones”.

Los dos mandamientos más importantes del mensaje ético de Jesús (Mt. 22,34-40) son el amor a Dios y el amor al prójimo. Un modo de vida cristiano, que participa de la llamada al servicio y a convertirse en discípulo de Cristo. El valor inherente a cada persona creada a la imagen de Dios, la santidad de la vida humana, así como el matrimonio y la familia, el esfuerzo por alcanzar la justicia, aunque sea en un mundo caído en la desgracia, eran compromisos morales dinámicos que los alemanes del Volga cristianos aceptaban con verdadera convicción.
El culto católico estaba centrado en la misa, a la que debían asistir todos los domingos. Asimismo se celebraba a diario y era una parte esencial de los matrimonios, los funerales y otros ritos y se componía de varias partes. Las más importantes eran la liturgia del mundo y la eucaristía, durante la cual se realizaba la comunión. Dentro de esta estructura estaba la utilización de la música, entonando himnos interpretados tanto en latín como en alemán, la pompa u otros métodos que hacían del servicio una demostración de fe grandilocuente.
La eucaristía era uno de los siete sacramentos más importantes. Los alemanes del Volga le daban auténtica trascendencia y vivían con devoción la presencia real de Cristo en la eucaristía a través del pan y el vino convertidos en su cuerpo y su sangre (transubstanciación): tomaban la eucaristía en todas las misas a las que asistían. Los otros sacramentos eran el bautismo, la confirmación, la penitencia, las órdenes sagradas, el matrimonio y la extremaunción.
Los colonos alemanes del Volga expresaban su fe de muchas maneras además de asistir a la misa y recibir los sacramentos. El rosario de la Virgen María, por ejemplo, era muy popular. La obligación de ayunar y de no comer carne en algunas fechas era muy respetada por todos los fieles.

El Ángelus y otras tradiciones religiosas

“La devoción del Angelus conmemora la encarnación de Jesucristo. Se compone de varios versos cortos, tres recitaciones del Avemaría y una breve oración final. Iba acompañado tradicionalmente de las llamadas campanadas del ángelus y los colonos alemanes del Volga lo rezaban tres veces al día, normalmente a las 6 de la mañana, a las 12 del mediodía y a las 6 de la tarde. Su nombre proviene de la primera palabra de la versión latina”.

Manos unidas para la plegaria

Para nuestros antepasados del siglo IX, uno de los gestos más antiguos y reverentes que acompañaban a la plegaria era alzar brazos y manos hacia el cielo. Con el tiempo, los brazos se replegaron y se cruzaron ante el pecho, colocando las dos muñecas sobre el corazón.
Cada una de estas posturas posee una lógica intrínseca y una intención obvia, puesto que Dios reside en el cielo y se tiene la creencia de que el corazón es la sede de las emociones. La práctica, mucho más reciente, de unir las manos formando una especie de triángulo parece menos obvia, e incluso resulta intrigante.
No se la menciona para nada en la Biblia y no apareció en la Iglesia cristiana hasta el siglo IX. Posteriormente, escultores y pintores la incorporaron en escenas que representaban épocas muy anteriores a su origen, el cual, al parecer, nada tiene que ver con la religión o la adoración, y sí mucho con la subyugación y la servidumbre.
Los historiadores de la religión remontan este gesto al acto de atar las manos de un prisionero, y aunque los juncos, las cuerdas o más tarde las esposas siguieron cumpliendo su función de defensa de la ley y el orden, las manos unidas pasaron a simbolizar la sumisión del hombre respecto a su Creador.
Pruebas históricas contundentes indican que la unión de las manos se convirtió en un gesto corriente y ampliamente practicado mucho antes de que se lo apropiara y lo formalizara la Iglesia cristiana. Antes de que enarbolar una bandera blanca simbolizara la rendición, un romano capturado podía evitar la muerte inmediata adoptando esta postura de las manos atadas.
Para los antiguos griegos, este gesto tenía el poder mágico de refrenar a los espíritus ocultos hasta que éstos se doblegaran al dictado de un sumo sacerdote. En la Edad Media, los vasallos rendían homenaje y prometían fidelidad a los señores feudales uniendo las manos. A partir de prácticas tan evidentes, todas ellas con una intención común, el cristianismo asumió el gesto como signo de la obediencia total del hombre a la autoridad civil. Más tarde, muchos autores cristianos ofrecieron y alentaron un origen más piadoso y pintoresco, como que las manos unidas representaban el puntiagudo campanario de una Iglesia.

sábado, 5 de febrero de 2011

Es un gran día para ser feliz

Es un gran día para ser feliz. Olvídemos de nuestros problemas. Pensemos en las personas que están a nuestro alrededor y necesitan de nuestro afecto y comprensión y, sobre todas las cosas, pensemos en nosotros mismos. No sirve de nada atormentarnos con algo que ya sucedió y no tiene remedio porque forma parte del pasado. A vivir el presente. A buscar la felicidad. A reír. A ser feliz.

Abuelo

Abuelo está triste.
Sueña con la estepa,
la nieve en la vastedad
y el cielo infinito.

El Volga congelado.
La aldea natal.
Las casas con sus chimeneas
y el humo en el horizonte.

Y la madre, el padre
y los hermanos,
allá, en Kamenka,
lejos para siempre.

Abuelo está triste
y yo sé por qué:
su alma quedó
en la ribera del Volga.

Abandonada

Llueve en el atardecer
de la colonia rubia,
en la que dos ojos celestes
lloran mirando el cielo.

Tras el vidrio de la ventana
un corazón se desangra:
lluvia y lágrimas,
tormenta y llanto.

En las manos un rosario,
en los labios una plegaria.
En el alma un nombre
y la voz de un hombre.